Estimados feligreses
La Semana Santa es la semana más importante del año para los cristianos, ya que nos sumergimos de lleno en los acontecimientos centrales de la Redención como es revivir el Misterio Pascual, el gran Misterio de la fe.
Escribe nuestro obispo Don Eloy en su carta pastoral con motivo de la Semana Santa: “Celebrar como creyentes estos días santos es una invitación a renovar y fortalecer la fe en Aquel que nos amó y se entregó por nosotros, muriendo en la cruz para redimirnos y mostrarnos la misericordia del Padre; en Aquel que vive y está presente en su Iglesia por la acción del Espíritu Santo; en Aquel que, como hace veintiún siglos con los apóstoles, sigue invitándonos a seguirle para estar con Él y ser enviados, para ser discípulos misioneros y, de esta manera, llevar a cabo la misión que nos dejó de ser sus testigos hasta los confines del mundo, anunciando y haciendo presente el Reino de Dios”.
En esta semana, la pasión que compartimos es sin lugar a dudas el claro ejemplo del amor de Dios a nosotros.
Pero es necesario que nos abramos a la Palabra de Dios y contemplemos a Jesús golpeado, encarnecido por los soldados del gobernador, con la corona de espinas, escupido, cargado con la cruz, incluso hasta despojado de su ropa, que fue sorteada, y con una experiencia muy dura de obediencia a su Padre.
La portada de este Programa presenta el Encuentro de Jesús con María, su madre. Ella coopera en la Redención de la humanidad. Acepta el dolor de ver a su Hijo sufrir, uniéndose a su sacrifico. No es espectadora pasiva. Su “sí” en la anunciación fue el comienzo de su participación en el plan divino, y ahora, al pie de la Cruz su “sí” se renueva. Su ejemplo nos inspira a acompañar a Jesús en su pasión, no solo durante estos días sino en cada momento de nuestra vida. Estamos llamados a unir nuestro sufrimiento a los de Cristo para salvación del mundo.
Vivamos esta semana sabiéndonos perdonados, pero con la capacidad de cambiar sabiendo que Jesús murió como sacrificio y como verdadera prueba de amor.
Les deseo una buena Semana Santa para todos, bien vivida en comunión con Jesús, bien vivida en comunión con la Iglesia, bien vivida desde el corazón con los hermanos que más sufren, los enfermos, los ancianos, los pobres, los que no tienen esperanza. Que nuestro corazón se agrande contemplando a Jesús.
Sebastián García Martín. Párroco de Santa Úrsula